Cuando un proyecto se retrasa o enfrenta desviaciones significativas con respecto a su plan original, la opción de aplicar una estrategia de recuperación puede ser una parte crucial para asegurar el éxito del proyecto. Y cuando el retraso es responsabilidad del contratista (lo que se da en la mayoría de los casos), es esencial mantener la fecha de término inicial del proyecto (a su propio costo).
En consecuencia, la estrategia de recuperación implica la reconfiguración de la planificación (a través de la implementación de medidas y acciones específicas) sin extender el plazo de finalización original del proyecto, asegurando así que se cumplan los compromisos iniciales a pesar de las desviaciones en el cronograma.
Para determinar que acciones son las requeridas, se debe comprender por qué el proyecto se ha retrasado o ha enfrentado desviaciones. Esto implica examinar el cronograma, el presupuesto, los recursos, los riesgos y cualquier otro factor relevante. Las desviaciones pueden deberse a factores como cambios en el alcance, problemas de recursos, riesgos no gestionados adecuadamente, cambios en los requisitos del cliente, entre otros.
El plan de recuperación debe ser detallado e incluir las acciones específicas que se deben tomar para abordar cada causa identificada. Esto puede incluir ajustes en el cronograma, asignación de recursos adicionales, cambios en el alcance o estrategias para gestionar riesgos.
Project Management ofrece dos soluciones para reducir la duración de un cronograma. Se les conoce como Técnicas de Compresión del Programa de Trabajo: Fast Tracking y Crashing.
Fast Tracking
Se debe revisar la Ruta Crítica, identificando aquellas actividades que, aún estando en secuencia, son susceptibles de poder ser ejecutadas en paralelo para así adelantar la finalización del proyecto. Es importante verificar que después de la aplicación de esta técnica dichas actividades entren dentro de nuevos Caminos Críticos al verse reducida su Holgura.
Crashing
La técnica de Crashing se basa en añadir nuevos recursos a las actividades. Esto implica que los rendimientos mejoren y las duraciones se reduzcan. Conlleva un aumento en los costes o costos del proyecto, por lo que se deberá analizar la relación entre nuevos recursos -aumento de coste- reducción del cronograma para encontrar el punto más favorable para el proyecto.
Una vez definido el plan de recuperación, se deben llevar a cabo las acciones correctivas, supervisando la ejecución de estas acciones y realizando ajustes según sea necesario. Por último, a medida que se implementan las acciones de recuperación, se continúa monitoreando el progreso del proyecto, el cual debe ser riguroso para asegurar que las medidas están teniendo el impacto deseado y que el proyecto se esté acercando a sus objetivos.

